«En este libro junto a Orlando Pulvirenti marcamos lo que nos ha sucedido durante los años 2020 y 2021 que han ha sido años muy particulares.

Cuarentena

«La pandemia ha generado el convencimiento generalizado de que muchas de las alteraciones que ha producido sobre nuestra convivencia social han llegado para quedarse.

Recordemos que, en el momento más álgido de la expansión viral y la imposibilidad de los Gobiernos de hallar una respuesta en carencia de una vacuna o remedio efectivo frente a un virus que se revela potencialmente mortal, casi la mitad del Mundo pasó la extraordinaria circunstancia de sufrir limitaciones en sus libertades ambulatorias, expresada en la palabra “cuarentena”.

Grandes Ciudades

«Se dieron fenómenos no vistos desde el inicio de la Revolución Industrial.

La agenda para evitar el calentamiento global o la contaminación medio ambiental súbitamente hallaba un espaldarazo no querido por muchos Gobiernos al producirse la detención de múltiples procesos dañinos para la ecología.

La tecnología de comunicación, que venía irrumpiendo fuertemente desde el desarrollo de la internet tres décadas atrás, explotaba, haciendo que el mundo virtual adquiriese tanta importancia como el real.

El aislamiento social, como medida preventiva, y la conectividad digital aceleraron el fenómeno de cambio de logística en la industrialización, pero particularmente en la comercialización, distribución y logística de bienes y servicios.

A la par, se modificó la agenda de educación, llevando a millones de alumnos y docentes de todo el mundo de aulas reales a virtuales, y se expandieron extraordinariamente todos los mecanismos de educación a distancia.

Y si la manera en que compramos y recibimos cualquier bien, hizo que dejáramos de ir a un negocio, inclusive a un almacén, para reemplazar por un catálogo virtual, una orden emitida por una red social y un delivery tercerizado encargado de traer lo adquirido, todo ello bajo un novedoso proceso de satinización e higienización previa, nuestras relaciones interpersonales enteras pasaron al ámbito de lo virtual.

Desde ver a los familiares por un monitor, a despedir virtualmente a quienes fallecieron en esos días, sin acompañarlo.

Todas las pautas culturales, transmitidas durante generaciones, se esfumaron en unos meses.

Teatros, cines, conciertos, todos eventos culturales propios de la vida en sociedad, mudaron inicialmente de una manera tímida y luego más masivamente al “streaming”.

Por eso el libro

Decidimos verter algunos pensamientos sobre de qué manera estos procesos sociales e institucionales que ya se venían observando respecto de las ciudades habrán de modelar o consolidar las mismas en el futuro.

Es que entendemos que la forma en que nos relacionamos e interactuamos con otros, la necesidad de establecer nuevos paradigmas de convivencia urbana, de ser respetuosos con nuestros propios congéneres, el medio ambiente, su preservación y sustentabilidad, exigen modelar nuevos diseños urbanos e instituciones acordes.

Así vemos si las ciudades, tal como se encuentran en la actualidad, son aptas o cuál sería la manera más eficiente de organizar la convivencia social con la ecología: desde propuestas disruptivas de abandonar las grandes metrópolis hasta la idea de reconvertir a las mismas en pequeñas comunidades que puedan sostener toda necesidad de una persona en un radio de quince minutos de traslado a pie; desde suplir el transporte público por bicicletas a lograr que gran parte de los trabajadores ejecuten su tarea por vía telemática.

Veremos que la respuesta no es uniforme, y daremos una visión sobre lo que es posible y deseable esperar en la Argentina.

Urbanización
Nos planteamos a quién correspondería instrumentar los cambios urbanos que se necesitan.
¿Es razonable que el Estado se mantenga al margen del urbanismo como ha hecho prácticamente en los últimos cien años en la Argentina? ¿Las ciudades deben ser diseñadas y desarrolladas por los privados, como ocurre con las urbanizaciones y emprendimientos privados que moldean el Cono urbano Bonaerense? ¿Los barrios vulnerables no son consecuencia de ese mismo fenómeno de retiro estatal? ¿Tiene pensado el Estado argentino o las provincias un modelo de urbanismo a futuro? Preguntas que, como se observa por su complejidad, no pretendemos despejar completamente, pero sí sembrar la inquietud en el lector.

También abordamos los gobiernos locales.
Los sistemas de gobierno que tenemos tienen una tradición de casi doscientos años. ¿Son adecuados para satisfacer las necesidades de nuestras actuales poblaciones? ¿Deben ser repensados? ¿Existe una manera de que sean más eficientes las administraciones locales? Comparando las distintas formas de organización que asumen las municipalidades en los principales países occidentales, identificamos algunas fortalezas y debilidades que pueden dar pistas sobre cómo mejorar la conducción comunal.

Autonomía Municipal

También entendimos necesario acercar al lector a uno de los grandes debates que presenta el federalismo, que es la autonomía municipal.

Entendemos que transferir potestades y posibilidades de decisión a los Gobiernos locales brinda mayor eficiencia, eficacia, transparencia, control y convivencia ecológica y social, que concentrando el poder en las capitales y metrópolis.

Presión tributaria

La falta de coordinación entre distintos estamentos de organización estatal lo único que ha ocasionado es una permanente puja por recursos, que usualmente se soluciona mediante ingeniosas alquimias impositivas en la que municipios, provincia y Nación incrementan sus impuestos, tasas y contribuciones, olvidando que al final del camino el pagador es siempre un mismo ciudadano.

Concejos Deliberantes
Finalmente nos centramos en el Poder a nivel local que debe ser realzado como centro de la vida democrática municipal: los Concejo Deliberante.
Pues deben representar a todos los partidos y estamentos.

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